Anoche fue la entrega de los premios Goya, que reconozco no haber seguido íntegramente, aunque estuve pendiente de ella por internet al acabar de corregir unos exámenes. Sirva esta entrada de felicitación a Rodrigo Cortés, director de cine vinculado a Salamanca, que ayer consiguió tres Goyas por su película “Buried” (Enterrado). Uno de ellos, el Goya al mejor montaje, se le otorgó personalmente a Rodrigo. Los otros dos fueron al mejor guión original y al mejor sonido.
Años atrás, cuando su cortometraje “Yul” recibió innumerables premios, Rodrigo Cortés consiguió una subvención de cuatro millones de pesetas del Ayuntamiento de Salamanca, con la habitual difusión pública de carácter propagandístico por parte del PP municipal. Con esa previsión rodó su siguiente corto, “15 días”, que fue aun más galardonado en festivales de cortometrajes nacionales e internacional. Pero de los cuatro millones prometidos, la mitad nunca llegaron y esto le generó serias dificultades para hacer frente a los compromisos que había adquirido con las personas que trabajaron en los diferentes aspectos de la creación del corto. Eso sí, Rodrigo no se quedó callado ante la estafa cometida, e hizo pública la deuda municipal en cualquier foro donde se le invitaba. Recuerdo que una de mis primeras intervenciones como portavoz municipal fue reclamar esa deuda y la respuesta de Fernando Rodríguez poco menos que echando en cara a Rodrigo Cortés que era un desagradecido. “15 días” estuvo nominado a los Goya, pero no ganó. Después llegó su primer largo, “Concursante”, con una nueva nominación sin éxito. Una situación que cambió ayer con las tres estatuillas conseguidas por su segundo largometraje. Y me alegro sobremanera porque se recompensa a alguien que ha hizo del cine su profesión, porque era su vocación desde muy joven.
Por cierto, que no he visto la gran triunfadora, “Pa Negre”, que confío vuelva a la gran pantalla pronto. Me apetece volver a ver cine español, después de que la última película que he visto en el cine (“Más allá de la vida”) me dejase una sensación extraña, rayana la tristeza.




Salamanca no merece un Alcalde como el Sr. Fernández Mañueco, ni él merece ser Alcalde de Salamanca. Estuvo varios años al frente de la Diputación Provincial y los problemas de la provincia eran más graves cuando se fue que cuando llegó. La pose y las fotos no servían para resolver nada, porque fue un desastre como gestor. Como no hizo nada, su imagen siguió impoluta y lo ascendieron a Consejero de la Junta de Castilla y León. Fue Consejero de Presidencia y aspiraba a ser más, pero le conocieron y, como no tenían donde situarle, se inventaron una Consejería de Justicia e Interior en una comunidad autónoma que no tiene ni jueces ni policías. Tan sólo se ha dedicado a distribuir caciquilmente subvenciones a algunos ayuntamientos. Y a hacerse propaganda. Os dejo la imagen de un marcapáginas pagado con dinero público que se repartió en uno de los actos taurinos a los que ha asistido en las últimas semanas. Buen ejemplo de austeridad en época de crisis. ¿Creéis que alguien con dos dedos de frente puede querer para Salamanca a alguien así? Yo desde luego no, y haré todo lo posible para que los salmantinos le conozcan bien antes del próximo 22 de mayo.


