No tiene que ser tan buena la receta propuesta del PP de bajar impuestos cuando Herrera no anuncia su aplicación en la Comunidad.
Un discurso cansino, aburrido, repetitivo y carente de ideas y proyectos para Castilla y León. De esta forma han calificado los procuradores salmantinos en el Grupo Socialista de la Cortes el discurso pronunciado por el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en el debate del estado de la Comunidad.
Poco o nada dijo de lo que verdaderamente importa a los castellanoleoneses, y mucho menos de la gran cantidad de promesas incumplidas que va acumulando a lo largo de su mandato.
No tuvo respuesta a las preguntas de los procuradores socialistas sobre la razón por la que el empleo en Castilla y León crece por debajo de la media española, y sobre por qué sólo se ha licitado el 14% de la obra pública cuando además la Junta es muy mala pagadora y las empresas tardan más de un año en cobrar, y se niegan a avalar a muchas de ellas.
Tampoco mencionó la multitud de promesas incumplidas como la ordenación del territorio. Con la ordenación del territorio tiene mucho que ver que Salamanca esté 32 puntos por debajo de Burgos en riqueza. Y con la ordenación del territorio tiene que ver la despoblación que padecemos sin que se pongan soluciones sobre la mesa. Desde que Herrera gobierna Castilla y León ha perdido 67.340 habitantes.
El presidente Herrera no presentó nada o casi nada y se negó a aceptar las propuestas socialistas. Los socialistas votaron a favor de reducir un 10% las subvenciones a los grupos parlamentarios, pero los populares se negaron a ir más allá y rechazaron la propuesta socialista de recortar cargos públicos, de eliminar consejerías y de reducir los gastos de protocolo y de publicidad institucional. Por poner un ejemplo, durante el mandato Herrera no se ha recibido ninguna competencia más pero los cargos públicos han aumentado en un 15%.
De igual forma, mientras que los socialistas han mantenido un discurso fiel y leal sobre la reforma financiera, el PP, allí donde tenía mayoría para hacer lo que quisiera, ha permitido espectáculos tan bochornosos como los ocurridos en Ávila, Burgos o Segovia, consintiendo que los ahorros de los castellanoleoneses se fueran para Madrid, Valencia u otros sitios.
Otros rechazos a propuestas socialistas por parte del PP han sido a la petición de que pusiera fecha ya no a la finalización de las obras incluidas en los Planes de Carreteras regionales, sino al comienzo de esas obras. Mientras que exige mucho en materia de fechas y de retrasos al Gobierno de España, en la Comunidad se niega a facilitar cualquiera de ellas.
También rechazaron la creación de hospitales geriátricos o la mejora de políticas en materia de vivienda como las subvenciones a la rehabilitación y las viviendas para jóvenes o las bolsas de alquiler que llevan sin actualizarse mucho tiempo.
Tampoco quisieron hablar de la Ley de Transporte modal interurbano a pesar de ser uno de sus compromisos electorales desde hace mucho tiempo. O de dotar de banda ancha a todos los municipios.
Por no hablar del rechazo de las más de treinta propuestas que los socialistas hicieron en materia de economía y empleo.





















